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El incidente de Liquid expone el riesgo de los sidechains

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MyCoinWay Editorial Desk September 07, 2026 3 min read
El incidente de Liquid expone el riesgo de los sidechains

El incidente de seguridad de Liquid Network ofrece una lección especialmente clara: utilizar un activo vinculado a Bitcoin dentro de otro sistema no equivale técnicamente a mantener BTC directamente en la red Bitcoin.

El 6 de septiembre, Liquid informó de que aproximadamente 4.000 BTC, valorados entonces en unos $320 millones, habían salido de la cartera de su federación. Los responsables se describieron como white hats. La red detuvo su actividad, desactivó nodos del bridge y varias plataformas suspendieron depósitos y retiros de L-BTC. Bitcoin siguió funcionando con normalidad.

El 7 de septiembre llegó una actualización importante. Tras el parcheo de los bridge nodes y una conversación pública mediante mensajes registrados en Bitcoin, aproximadamente 3.400 BTC fueron devueltos. Según la última actualización confirmada, unos 598,5 BTC seguían en la cartera de la otra parte.

La recuperación reduce considerablemente la pérdida potencial, pero no responde por sí sola a la pregunta más importante: ¿cómo pudo salir Bitcoin real de la reserva si la clave de autorización utilizada por SideSwap no había sido comprometida?

Cómo funciona el peg de Liquid

Liquid es un sidechain federado de Bitcoin construido con Elements.

Cuando BTC entra mediante un peg-in, queda asociado al sistema y se crea una cantidad equivalente de L-BTC. Para salir, el proceso inverso destruye L-BTC y libera BTC en la red principal.

La documentación de Blockstream define L-BTC como un activo que debe estar respaldado uno a uno por bitcoin.

El incidente parece haber roto esa relación desde el lado de la emisión.

SideSwap recibió 4.000 L-BTC para un peg-out y procesó la solicitud mediante una Peg-out Authorization Key válida. Los tokens se quemaron y la federación terminó enviando 3.996 BTC.

Sin embargo, SideSwap afirma que su clave no fue comprometida.

Según la información publicada posteriormente, Blockstream identificó un fallo de Elements que había permitido crear los L-BTC utilizados en la operación de manera indebida.

El bridge, por tanto, podía estar procesando una solicitud formalmente válida sobre unidades que no deberían haber existido.

Liquid no es Bitcoin

El error no ocurrió en el consenso proof-of-work de Bitcoin.

Liquid utiliza BTC, pero funciona con su propio software y una federación responsable de determinadas funciones críticas.

Blockstream explica que Liquid depende de Bitcoin, mientras que Bitcoin no depende de Liquid.

Eso introduce capas adicionales.

Hay que proteger las reservas.

Hay que validar correctamente la emisión de L-BTC.

El bridge debe mantener intacta la contabilidad entre ambas redes.

Las autorizaciones deben impedir retiros indebidos.

Bitcoin puede seguir perfectamente operativo mientras alguna de esas capas falla.

Por esa razón, el evento debe calificarse como riesgo de infraestructura de un sidechain, no como un hack de Bitcoin.

El respaldo 1:1 depende del software

Hablar de reservas no basta para entender un activo con peg.

También importa que el protocolo controle correctamente cuántas unidades puede crear y destruir.

En condiciones normales, un BTC que entra justifica un L-BTC. Un L-BTC legítimamente quemado permite liberar un BTC.

Si se crean unidades sin el correspondiente ingreso de bitcoin, el balance puede romperse aunque nadie robe una clave privada de reserva.

Antes del evento, Liquid mantenía aproximadamente 4.200 BTC, según las cifras citadas por The Block. El retiro inicial de unos 4.000 BTC afectó por tanto a la mayor parte de ese saldo.

La devolución de 3.400 BTC cambia radicalmente el déficit inmediato, pero no elimina la relevancia del fallo inicial.

Devolver los fondos no sustituye un postmortem

Los responsables dijeron actuar como white hats y condicionaron la devolución a que Blockstream corrigiera el problema.

Blockstream respondió posteriormente mediante un mensaje PGP firmado indicando que los bridge nodes habían sido parcheados. Después se produjo el retorno de aproximadamente 3.400 BTC.

Aun así, “white hat” sigue siendo la descripción de quienes realizaron la operación, no una conclusión independiente.

Y recuperar fondos no demuestra automáticamente que la causa esté completamente entendida.

El postmortem deberá explicar cómo se produjeron L-BTC inválidos, qué versiones estaban afectadas, qué controles fallaron y cómo se evita que el mismo camino vuelva a funcionar.

La posibilidad de mover el activo importa tanto como su precio

Liquid también tuvo que detener servicios, y los movimientos de L-BTC en exchanges quedaron restringidos.

Eso introduce el riesgo de transferibilidad.

Un activo puede mostrar un precio cercano al de BTC y aun así resultar difícil de utilizar si depósitos, retiros o peg-outs están suspendidos.

Durante un incidente así conviene observar:

si el activo puede transferirse;

si vuelve a funcionar el redemption;

si los exchanges reabren movimientos;

si existe suficiente profundidad para venderlo sin gran slippage.

Esas métricas dicen más sobre la situación operativa que una reacción puntual del precio de Bitcoin.

Lo que el incidente no demuestra

No demuestra que todos los sidechains de Bitcoin tengan el mismo nivel de riesgo.

Tampoco demuestra que L-BTC vaya a permanecer por debajo de su relación 1:1. De hecho, la mayor parte del BTC retirado ya ha sido devuelto según la última información confirmada.

Y no existe evidencia suficiente para afirmar que un movimiento concreto de BTC se deba al incidente.

La conclusión sólida se refiere a la arquitectura y al settlement, no a la dirección del mercado.

Qué seguir a partir de ahora

  • BTC restante: unos 598,5 BTC continuaban fuera de la federación tras el retorno confirmado.
  • Peg-in y peg-out: deben volver a funcionar de extremo a extremo, no solo reanudarse los bloques.
  • Depósitos y retiros en exchanges: su reapertura indicará mayor confianza operativa externa.
  • Postmortem técnico: debe detallar el error de Elements, versiones afectadas y corrección.
  • Spread L-BTC/BTC: descuentos o dispersión persistentes podrían revelar fricción de transferencias o liquidez.

Conclusión

Bitcoin no dejó de funcionar.

Lo que falló fue una capa construida alrededor de él.

Ese matiz resume el riesgo de los sidechains: permiten añadir funcionalidades, pero también introducen nuevas dependencias que Bitcoin por sí solo no tiene.

La devolución de la mayoría del BTC es positiva. El verdadero cierre del incidente llegará cuando la causa pueda explicarse, reproducirse de forma controlada y demostrarse corregida.

Fuentes

Reuters — incidente y retiro inicial de BTC.

The Block — devolución de 3.400 BTC y mecanismo de Elements.

BTC Times — pausa inicial de Liquid.

Blockstream — funcionamiento de Liquid y respaldo L-BTC.

Liquid Developer Documentation — arquitectura técnica del peg.

Aviso

Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y analíticos y no constituye asesoramiento financiero, de inversión, jurídico o fiscal.

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